Detrás de sus razones
un cráter después de otro
y rotos huesos
humeantes y gemidos
clavando en la tierra
semillas de puro espanto.
La muerte tiene el olor de la horda,
ácido lleno de colmillos
que ha salpicado el mundo entero.
Antes de sus razones
el corito inquieto de perros falderos
al compás del tintineo de monedas.
La fiesta del nomeimporta, todavía.
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